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Aprendiendo a decir NO

choice2Mi realidad: tengo mucho que hacer. MUCHO. Si nadie me interrumpiera, si nadie me escribiera e-mails, si nadie quisiera nada más de mi… todavía tendría trabajo como para dos semanas o más, sin parar.

Pero claro, eso de que no me interrumpan o no quieran nada de mí, es imposible: mucha gente depende de mis decisiones, de la información que yo tengo y de mi punto de vista para poder hacer su trabajo, de la misma forma como yo dependo de ellos para para poder hacer el mío. Y eso puede llegar a tal extremo, que perfectamente me la puedo pasar respondiendo correos, llamadas y ayudando a los demás durante días y días sin avanzar en esas actividades claves que me llevan a cumplir mis objetivos y lograr resultados.

Cada vez que alguien nos solicita algo, y eso pasa docenas de veces a la semana, tenemos dos alternativas: decirles que sí o decirles que no. Y dentro de nuestra cultura latina, el NO es muy poco frecuente. Nos da pena decir no. Pensamos que la otra persona se va a sentir mal. Creemos que van a pensar que no somos buenos para trabajar en equipo. Queremos agradar, colaborar, ser esa persona con quién los demás pueden contar… y decimos SÍ.

Y es un sí que cuesta caro:un sí que hace que salgamos tarde, que quedemos mal por comprometernos a lo que no podemos y que vivamos agobiados.
Así que hoy los quiero invitar a decir NO. Pero un NO inteligente: un NO basado en dar un excelente servicio a nuestros clientes internos. Un NO que demuestre nuestro profesionalismo y nuestra disposición a trabajar en equipo.

Quiero invitarlos a asumir su responsabilidad de dar resultados a través de gerenciar CUANDO HACEN QUÉ. La clave para avanzar en su trabajo y cumplir objetivos está en priorizar. Y priorizar significa darle a cada actividad un grado de importancia y focalizarse en aquellas que tengan mayor impacto. Muchas veces esas actividades prioritarias son las que ustedes tienen que hacer y otras son las que los demás necesitan que les ayudemos a completar.

Así que no se trata de decirle NO a otras personas. Se trata de decirle NO a lo que es menos prioritario en este momento, ya sea una actividad mía o de otra persona. La cosa es fácil: pongo en una balanza lo que tengo que hacer y lo que me están solicitando y le digo que sí a lo que es más prioritario. Para lograr este enfoque en el que todos ganamos, hay que tener en cuenta 4 principios fundamentales:

Su trabajo es servir: cuando estamos agobiados con tanta cosa que hacer y llega alguien a ponernos más trabajo, reaccionamos desde el miedo y decimos que NO de una manera inapropiada, o decimos que SÍ desde una posición de víctimas. El primer cambio que tenemos que hacer en nuestra actitud es entender que estamos al servicio de nuestros compañeros de trabajo y que es nuestro deber trabajar juntos para obtener resultados (los invito a leer nuestro artículo ¿Las interrupciones no los dejan trabajar?). Desde esa actitud de servicio, no importa si decimos SÍ o NO, estamos haciendo lo que a todos conviene.

Escuchar y entender: solamente podemos, en consciencia, dar un NO cuando hemos puesto en la balanza de las prioridades lo que nos piden vs. lo que ya traemos entre manos. Y la única forma de subir las solicitudes de otros en la balanza es entender la importancia que esa solicitud tiene. Así que antes de responder SÍ o NO, asegurémonos de escuchar (escuchar de verdad) y entender lo que nos piden, por qué lo piden, para cuando lo piden y el impacto que eso tiene para la persona y la organización.

Complementar el NO con un “cómo sí” o “cuándo sí”: si la conclusión de la balanza es dar un NO, partamos desde nuestra actitud de servicio y ayudemos a nuestro compañero de equipo a resolver el asunto. Digamos, “ahora no puedo, pero te ofrezco tenerlo para ____” o “yo no puedo, pero que tal si ____”. Busquemos alternativas y negociemos para que al final todos ganemos.

Su jefe es un aliado, no un enemigo: al que más le quisiéramos decir que NO, sin atrevernos a hacerlo, es a nuestro jefe. En muchas ocasiones es la persona que sentimos que menos nos deja trabajar. Nos manda más trabajo, nuevos proyectos, se compromete por nosotros con fechas imposibles, nos pide 3 cosas al mismo tiempo…. para mucha gente es el enemigo número uno de su tiempo y sus resultados. Los invito a quitarle esa etiqueta y a pasarlo de su lado: úsenlo. Al igual que ustedes, él (o ella) está lleno de trabajo y cuenta con ustedes para lograr resultados. Por eso mismo es que es el más interesado en guiarlos y apoyarlos. Cuándo tengan más cosas de las que pueden manejar o no sepan que es más importante, hagan algo muy simple: pregúntenle. Pídanle ayuda para priorizar, no traten de resolverlo todo ustedes, usen a su jefe, él está para servirles.

Así que… hay que decirle NO a lo que no es prioritario, desde una actitud de servicio y proponiendo opciones. Es más fácil de lo que creen!!


Julián Jordan
Director DO IT Internacional

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