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Carta de un jefe para los santos reyes

choice2Mis queridos Santos Reyes:  Melchor, Gaspar y Baltazar, he estado esperando, con ansiedad, que llegue este día, porque les quiero hacer una petición muy especial.


Antes que nada, quiero decirles que me he portado muy bien, he sido un muy buen jefe, amable, considerado, comprensivo, generoso, paciente, etc., pero ya hace mucho tiempo que quiero vivir con menos presión, con más tiempo para crear, idear nuevas estrategias, producir más, etc., pero me ha resultado un poco difícil, por falta de apoyo eficiente, por eso, les ruego, les suplico, les imploro de rodillas,  que me traigan una SECRETARIA-EXCELENTE,  que me ayude a progresar y escalar a otras posiciones, que me libere de mucha actividades  de rutina, para que yo tenga tiempo de realizar un trabajo más creativo,  ella tiene que convertirse en mi brazo derecho, mis ojos, mi sombra, mi memoria, etc. No conozco ningún  ejecutivo que alcance la cima de su éxito, si  no cuenta con el invaluable apoyo de su Secretaria.

Por eso, y como ustedes son MAGOS, porque lo son ¿verdad?, porque estoy convencido de que existen,   quiero pedirles que mi nueva Secretaria sea:

Puntual, que no llegue tarde, más que en verdaderas emergencias o situaciones fortuitas, o  “rayando el caballo” a las 9:00 en punto, sólo para checar a tiempo y que no le descuenten el día; pero, sin peinar, sin maquillar y sin desayunar, infartando a todo ser viviente que se cruce en su camino, en lo que llega al tocador a la metamorfosis.

Que no entre con su torta de tamal y su atole de fresa, además de su bolsa de mano,  los zapatos con los que caminó del metro a la oficina, su maletín de cosméticos, etc., porque deteriora su y mi imagen personal.

Que sea ordenada, que su escritorio no parezca como si  hubiera pasado un terremoto por él. Que parezca un escritorio ejecutivo, no basta con ser, sino también hay que parecer, que tenga sólo  lo necesario, que no  sea una extensión de su recámara, con los muñequitos de peluche que le regaló el galán, la foto, el portalápices de Hello Kitty, la agenda de Snoopy, papelitos adhesivos,  pegados por todas partes, so pretexto de no olvidar nada, la florecita de plástico, llena de polvo, y,  como protector de pantalla, la foto de William Levy,  etc.

Que ponga su atención sólo en el trabajo, que no esté de “cuerpo presente, pero de mente ausente”, pensando qué va a hacer, porque  la señora que le ayuda con la limpieza, no llegó, y es un cochinero de casa, porque tuvo reunión familiar el domingo

Que no esté siempre malhumorada, que no sea celosa, envidiosa ni tenga pensamientos negativos.

Que no  esté paseando por la oficina, ni chacoteando por los pasillos, sobre todo en las áreas donde hay más de un compañero “guapo”.

Que no abuse del teléfono con llamadas personales, aunque sea por su celular, porque, si bien es cierto que yo no le pago su celular, sí le pago el tiempo que usa para contestarlo, y descuida otras actividades.

Que, además de estar bien preparada, también sea una mujer culta con la que pueda platicar de cualquier tema, y no sólo de asuntos de trabajo.

Que sea amable, generosa, razonable, colaboradora.

Que  sus principales  virtudes sean la discreción y la lealtad. Que se aleje de los chismes y murmuraciones.  “En casa del jabonero…, el que no cae resbala.

Que colabore conmigo, hasta en mis asuntos personales, sin que diga, “eso lo debería de hacer su vieja”, si se lo delego a ella, es por la confianza que tengo en su eficiencia.

Que me sirva café sin decir…”éste, ¿qué se cree?, que soy su gata o qu锅

Qué siempre tenga una sonrisa en los labios y le  transmita entusiasmo  a sus demás compañeros.

Que no lleve sus problemas personales a la oficina, que los meta en una bolsa gigante, de las negras de basura, y se las dé en resguardo al poli de la entrada, y los rescate a la salida. Puede estar  segura de que no le va a resolver ninguno.

Que guarde sus distancias con todos: clientes internos, externos, proveedores, etc.  Que no sea irrespetuosa, que guarde sus distancias, que no le hable  de “tú” a nadie, hasta que se lo autoricen y, aún así, habría que pensarlo.

Que atienda al público con  calidad y calidez,  eficiencia y cordialidad y que, como anfitriona que es, conozca el protocolo ejecutivo.

Que tenga una memoria de elefante.  Que recuerde  todo: caras, nombres, empresas, números telefónicos, etc.

Que cumpla con sus promesas, que cuando diga: “ese trabajo estará listo mañana”, lo esté.

Que me cuide las espaldas, que irradie amistad, entusiasmo y buena voluntad.

Que traiga bien puesta la camiseta de la empresa y se sienta orgullosa de pertenecer a ella.

Que tenga una presentación personal intachable, que sea pulcra y sencilla, que no se presente a trabajar ni como “table dancer” ni como exploradora, que evite los extremos y que, si porta uniforme, lo haga con dignidad y decoro.

Que se respete a sí misma y a los demás, que no cuente ni acepte que le cuenten, chistes en la oficina, las carcajadas son de muy mal gusto, en horas de trabajo, en donde todo mundo requiere atención y concentración.

Que cuando le llame la atención, justificadamente,  no me aplique la ley del hielo, o me haga sentir gusano. Que no llore como la “zarzamora”, generándome sentimientos de culpa.

Que no malgaste los recursos de la empresa, sólo porque a ella no le cuestan o se lleve de “souvenir” la papelería, o hasta las tazas, vasos, café, edulcorante artificial, y hasta el papel sanitario… La operación  hormiga, daña los intereses de la empresa y golpea su reparto de utilidades.

Que tenga la capacidad para resolver problemas, sin supervisión, sin instrucciones ni apremio.

Que entienda que ella también se equivoca, que lo acepte con autocrítica y no esté buscando culpables.

Que cuando le ofrezcan que participe en un curso, fuera de horas de horas de oficina o en sábado, no diga, ¡ay, qué flojera!, ya tomé uno en 1999, además, ya tengo 20 años de experiencia, qué me van a enseñar a mí…, todos son iguales, nada más me voy a aburrir.

Queridos Santos Reyes, espero no estar excediéndome o pidiendo demasiado, debe haber miles de Secretarias o Asistentes así, pero no he sido afortunado.  Por favor, por favor, por favor, quiero comenzar el 2013, con una SECRETARIA-ASISTENTE EXCELENTE.

Josefina Abuadili Nahúm es Directora General de Alianzas Estratégicas en Capacitación.
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sitio web: www.alianzasestrategicas.com.mx
Teléfono: (55) 56 76 5658 | (55) 5676 6688 y 01 800 000 3868