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Desarrollo de competencias emocionales

choice2¿Son necesarias las emociones para un desempeño laboral óptimo?, ¿no basta con ser competentes en el manejo de técnicas, procesos y metodologías de trabajo para ser eficientes operativamente hablando?


¿Realmente se requiere considerar los estados anímicos en nuestras funciones diarias para ser exitosos en los puestos que ocupamos?

Es importante reconocer que en cada puesto de la estructura organizacional, a todos los niveles, se incluya también una descripción de aquellas competencias de tipo emocional o socio-afectivo que se requieran para la eficiencia productiva; para favorecer el clima laboral armonioso, las relaciones interpersonales óptimas en los equipos de trabajo, así como una atención significativa a los clientes, entre otros factores afectivos que influyen en la automotivación de cada empleado para la consecución de logros cotidianos.

Para llegar a ese manejo adecuado de los estados emocionales, tanto en el trabajo como en la vida personal, se necesita alcanzar un buen nivel de conciencia de los propios estados emocionales, una regulación emocional sana y una autonomía emocional suficiente para no ser dependiente de las situaciones o circunstancias para ser competente emocionalmente, llegando a ser un individuo ecuánime y armónico ante cualquier reto de la vida.

Así entonces, para respondernos si es necesario o no un manejo emocional óptimo para un desempeño laboral satisfactorio, podemos reconocer lo que ocurre en una organización donde prevalezca un deficiente manejo emocional de la mayoría de sus empleados, observándose: rencillas, rivalidades, descalificaciones, menosprecios, rumores maliciosos, envidias, conflictos frecuentes o sin resolver, ocultamientos, rencores, acusaciones mutuas, desconfianza, apatía, desmotivación, juicios lapidarios, etc.

Imaginemos así qué futuro le espera a una organización donde son frecuentes las características anteriores, así como las diversas afectaciones en la productividad que genera el que los empleados sean incompetentes para manejarse emocionalmente o carezcan de suficiente estabilidad en sus reacciones afectivas.

El resultado de un inadecuado manejo emocional es un entorno conflictivo, agresivo, desmoralizante, deshumanizante, desventajoso o en una palabra: insano.

Las organizaciones enfermas o nocivas suelen tener un manejo tóxico de las emociones, por ello se requiere aceptar la necesidad de generar un mejor entorno de trabajo a partir de un mejor manejo socio-afectivo de sus empleados.

Así entonces, tal como lo señalan Rafael Bisquerra y NúriaPérez, en su estudio titulado Las competencias Emocionales (UNED, 2007), “la competencia emocional pone énfasis en la interacción entre persona y ambiente, y como consecuencia confiere más importancia al aprendizaje y desarrollo.”

De tal manera que se podrán aprender mejores estrategias y estilos para el manejo emocional satisfactorio, tanto personal como laboral, a partir del desarrollo de mecanismos de autocontrol y auto-regulación de estados afectivos deseables, en contraposición a la dominación de estados afectivos indeseables; todo ello con el fin de volver nuestras emociones un factor de ventaja competitiva que nos permita sobresalir y destacar por nuestro adecuado manejo afectivo en los arduos entornos competitivos que enfrentamos.

La clave estará, por lo tanto, en la identificación de esas competencias deseables para cada tipo de actividad laboral, de acuerdo a las funciones a realizar, así como en la aplicación de estrategias adecuadas para ejercitar el desarrollo constante de óptimos estados anímicos, basado en un eficiente manejo de nuestra inteligencia emocional en el trabajo, que propicien un adecuado desenvolvimiento exitoso ante los demás.

El Psicólogo Roberto Ayala Maldonado es instructor del Tecnológico de Monterrey.

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