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Hellen Keller, el poder de las palabras y la conversación.

 

 

Helen Adams Keller nació el 27 de junio de 1880 en Tuscumbia, Alabama, Estados Unidos. A los 18 meses de edad, Helen contrajo fiebre. Posteriormente, Keller quedó ciega, sorda y muda.

 

A los seis años, la docente Anne Mansfield Sullivan de la Escuela para Ciegos Perkins fue contratada como maestra de Helen. A los 20 años de edad, Anne le enseñó a Keller lenguaje de señas y el sistema braille. A los 10 años, Keller aprendió a hablar. Sarah Fuller de la Escuela Horace Mann fue su primera maestra de foniatría.

 

En 1898, Helen ingresó en Cambridge School for Young Ladies. Durante el otoño de 1900, Keller ingresó a Radcliffe College. Allí obtuvo una licenciatura cum laude en 1904. A través de los años, Sullivan permaneció junto a su alumna. Dibujaba letras en la mano de Keller para ayudarla a comprender libros de texto, clases universitarias y conversaciones.

 

El poder de las palabras y las conversaciones

 

En el caso de Helen Keller los conductistas concluyen, primeramente, que su proeza fue un don divino o una casualidad producida gracias a su mente excepcional y sus dotes genéticas; en segundo lugar, que la razón por la cual desarrolló su intelecto es que aprendió a hablar simples palabras, y entonces, sus capacidades mentales se empezaron a desarrollar.

 

En realidad esto funciona a la inversa. Un niño puede hablar sólo cuando ha desarrollado una identidad humana rudimentaria. De lo contrario, si a un niño se le enseña una palabra simple como "agua", mediante un proceso pavloviano de aparear la palabra con el objeto una y mil veces, lo que se obtendrá será tal vez un animal de circo, pero no un ser humano.

 

En el caso de Keller, lo que los conductistas continúan pasando por alto es que antes de que ella aprendiera la palabra "agua" se había socializado, "humanizado" bajo la guía de su compañera de juegos, una muchacha sirviente, que le enseñó toda clase de cosas sobre la vida en la granja de su padre. Fue esto lo que sentó las condiciones para que su talentosa maestra, Anne Sullivan, le enseñara a hablar.

 

Las palabras no son simples símbolos de las cosas, sino símbolos de la actividad que se ejerce con ellas. En otras palabras, son las acciones del niño sobre el mundo que lo rodea o que lo capacita para formar las concepciones o Gestalt que él después aprenderá a expresar mediante el lenguaje.

 

Las relaciones sociales del hombre son las que lo hacen humano y, por tanto, el contexto social en el cual aprenden es lo más importante.

 

Helen Keller vio y oyó por medio de su amiga, de la otra gente, de la humanidad. El "talento" de H. Keller es el resultado del desarrollo armonioso y multilateral del hombre en sus más altas capacidades psíquicas, reunidas en una personalidad unificada, y concentradas en la solución de grandes tareas de importancia general.

 

Esta es la norma del desarrollo humano planteada por la historia. Y, no es la reflexología la solución. La corriente reflexológica no revela la existencia de funciones psíquicas humanas específicas como la conciencia, la voluntad, el intelecto y la autoconciencia. Desde una posición distinta, Chomsky determino que existe una gramática universal que forma parte del patrimonio genético de los seres humanos, que nacemos con un patrón lingüístico básico al cual se amoldan todas las lenguas concretas. Esta capacidad singular es, por lo que se sabe, propia de la especie humana y el uso corriente del lenguaje evidencia el tremendo potencial creativo del ser humano.

 

No son las recompensas de Skinner la solución al desarrollo de las capacidades humanas. Cuando la recompensa resulta ser insuficiente, Skinner, echa mano de estímulos negativos: el castigo.

 

Esto es el modo en que la sociedad actual lleva a cabo la modificación del comportamiento en las escuelas, empresas y prisiones, para moldear la fuerza de trabajo hasta darle contornos deseados. Por lo tanto, no nos sorprende que los copensadores de Skinner, cada vez con mayor frecuencia, cifren sus esperanzas en la intervención directa y enérgica del funcionamiento del cerebro usando la cirugía, la química y los métodos electrónicos. Esta es una consecuencia lógica que demuestra el colapso total de la educación, debido a su carácter completamente antihumano.
 
Chomsky contribuyo en gran medida a refutar esta desagradable afirmación conductista de que el ser humano se comporta como un animal de laboratorio o como maquinas insensibles plasmadas por una historia de refuerzos. Chomsky se inclina a creer que los seres humanos no sólo nacen con un conocimiento innato de la gramática, sino que también propenden por naturaleza a la indagación creadora y el trabajo productivo.  

 

El principio fundamental para educar a niños es desarrollarlos como sujetos de palabras y acciones que repercuten sobre la gente y sobre el mundo. Al tomar iniciativas, el niño desarrolla la capacidad deautoconciencia, es decir, la capacidad de ser conciente de uno mismo viéndose desde afuera, de juzgar la propia actividad como si la viera a través de los ojos de otro, desde el punto de vista de la especie humana, cotejando constantemente el trabajo de uno con las normas estipuladas por la historia de la cultura y esforzándose por superar estas normas llevándolas a un nuevo nivel.

 

Tarea del Coach

 

 

En este sentido, la tarea del Coach, es facilitar este proceso de desarrollo y expansión de la conciencia, proporcionándole a la persona un contexto social para que aprenda a plantearse tareas que expandan sus capacidades. 
 
Para ello, el Coach disminuye la orientación o el consejo, y en lugar de ello indaga hasta que el propio sujeto encuentre, desde el caudal de sus potencialidades, las posibilidades y soluciones para dirigir su vida. 
 
La inmoderada presión de  los guías, padres, maestros, instructores, jefes, etc., lo único que hacen es no tomar en cuenta la independencia del otro, sólo obstruyen el proceso de desarrollo psíquico, lo retrasa para un periodo posterior junto con otro de actividad más compleja. Y esto en sí mismo lleva a distorsiones en el desarrollo psíquico, incluyendo distorsiones relacionadas con un componente de él tan importante como la formación de la voluntad, es decir, la razón práctica y la conciencia.
 
El autoritarismo, el afán de dirigir la vida de los demás, a partir de mis propias expectativas y necesidades narcisistas, lo que crea es gente pasiva, sin iniciativa y voluntad, obediente y temerosa de tomar decisiones independientes por no saber cómo hacerlas y mucho menos cómo llevarlas a cabo.
 
Es momento de revisar el enfoque conductista del lenguaje y, al propio tiempo, reencuadrar los métodos de la filosofía humanista, desarrollados por la Gestalt y el psicoanálisis, y revisarlos a la luz del poder transformador de las conversaciones, con el apoyo de la gramática generativa de Chomsky.
 
Estos principios epistemológicos, basados en los estudios recientes de la gramática generativa universal, enfatizan la importancia de ser un observador nuevo de las relaciones sociales como la condición previa necesaria para el desarrollo de los poderes cognoscitivos y de lenguaje. Éste último tendrá que ser considerado en su carácter transformador, y abandonar la tradicional concepción de su carácter pasivo y descriptivo.

 

Por ello, sin temor a equivocarnos, afirmamos que el lenguaje nos constituye, porque las acciones de las personas son reflejo de las ideas que maneja en su pensamiento y son expresadas por medio del lenguaje, por ejemplo, cuando alguien dice: “¡sirvo para nada!”, o bien: “¡todo lo hago mal!” y otras frases por el estilo, su lenguaje denota su diálogo interior. De modo que podemos afirmar que el subconsciente de las personas que se expresan de este modo acerca de sí mismas ha sido programado por medio  de declaraciones con mensajes e instrucciones, de quienes lo rodean, de auto descalificación hasta convertirse en una creencia. 
 
Cada creencia, dentro de la organización de una actitud tiene tres componentes: el lenguaje, la emocionalidad y la corporalidad, Estos componentes predisponen a la acción.

 

Reflexión de la acción 

Dado que nuestro sistema de creencias representa nuestro modo particular de vernos a nosotros mismos, el mundo físico y el mundo social, cabe preguntarse: ¿Qué dice tu lenguaje de ti? ¿Qué expresa tu corporalidad? ¿Con qué emocionalidad te observas y observas a los demás?
 
Si tus declaraciones te descalifican:”tengo un cuerpo deforme”, es importante que sepas que puedes reemplazar las viejas creencias por unas nuevas, formulando declaraciones positivas, las cuales expresadas repetidamente crean nuevos y poderosos mensajes que absorbe tu subconsciente. 
 
Contesta las siguientes preguntas e inicia tu proceso de cambio:

 

  • ¿Qué creencias limitantes   sostengo sobre mí?
  • ¿Qué miedos tengo que me paralizan?
  • ¿Qué declaraciones utilizo con frecuencia que limita mi  éxito?
  • ¿Qué refleja mi comunicación no verbal?
  • ¿Qué emociones me impiden mantener relaciones agradables y  productivas?

Si te gustaría compartir tus experiencias personales a partir de este lectura, o bien si intentas empezar a dirigir tu vida hacia otro rumbo y hacer realidad tus sueños, si deseas mejorar tu vida, intenta hacer lo que has soñado y vive tu vida de este modo, pero sin duda, vas a tener tropiezos, vamos a conversarlo. 
 
Escríbeme y seguiré tu pista, juntos andaremos el camino, transformándonos en mejores observadores, cambiando nuestros juicios y creencias acerca de nosotros y de los demás. ¡Atrévete!

 

 
El Lic. Sergio Balderas es colaborador de CAPEM.
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sitio web: www.capacitacionempresarial.biz
Teléfono: 2642-5151

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