Más Artículos

La ley de Parkinson en las organizaciones

choice2Las leyes epónimas son una tradición en la historia de las organizaciones y son el resultado de una aguda observación sobre fenómenos empíricos que, tras ser analizados y documentados, dan lugar a una descripción sobre sus causas, características y posibles soluciones.

A medio camino entre la teoría formal y la experiencia práctica, las leyes epónimas son más reconocidas como elementos culturales que como leyes formales. Sin embargo, el origen práctico de su formulación facilita asociarlas con aspectos y problemas reales de las organizaciones. Su conocimiento es útil en la medida que pueden ofrecer respuestas concretas, concisas para desafíos, errores y atavismos que son comunes en las organizaciones y equipos de trabajo.

Las leyes epónimas llevan el nombre de quien las descubrió y describió. Entre las más conocidas sobresalen la Ley de Murphy que recuerda la importancia de prestar atención a todos y cada uno de los detalles en un proyecto; el Principio de Peter, que ayuda a identificarcuando personas competentes son colocadas en cargos que al serinadecuados para ellas, las hacen incompetentes; así como la Ley de Parkinson, que nos previene contra la burocratización excesiva de una organización.

Algunas veces las organizaciones necesitan contratar personal adicional para un proyecto específico, puede ocurrir que entre las personas contratadas algunos muestren una capacidad y compromiso sobresalientes y por tal razón sean contratados de manera permanente, a pesar de que la continuidad de su colaboración no sea para la empresa. También puede ocurrir que un equipo de trabajo cumpla sus objetivos de manera sobresaliente con recursos mínimos y la dirección decida recompensarlos mejorando sus condiciones de trabajo y proporcionándoles más personal. En otros casos se asigna más personal a un proyecto o división con la expectativa de que esa medida incremente o consolide su productividad.

Al aumentar el número de colaboradores también se hace más complejo su manejo. Lentamente, las organizaciones aumentan su personal más allá de lo óptimo y llega a ser necesario contratar más personal que ayude a administrar y supervisar al que ya existe como excedente.
Esto fue lo que descubrió CyrilNorhcote Parkinson a través de su experiencia en el servicio civil de Inglaterra y plasmó sus observaciones en el libro La Ley de Parkinson, que publicó en 1957.

Parkinson notó que la cantidad de empleados en las organizaciones aumenta cada año independiente de la cantidad de trabajo, en parte porque el crecimiento de los equipos es un factor de prestigio. Los directivos desean tener a un mayor número de personas bajo su cargo y estas personas encontrarán la manera de generar la necesidad de continuar contratadas, creándose trabajo unos a otros.

Parkinson también observó que cuando hay más personas involucradas en un proyecto los tiempos de entrega no necesariamente se reducen y la calidad final del producto no siempre mejora. La razón es que mientras más crece un grupo más difícil es coordinarlo y más posibilidades hay de que pierdan tiempo en debates y divagaciones.

El autor resumió sus observaciones en tres reglas:

1. El trabajo crece hasta llenar el tiempo de que se dispone para su realización, es decir, dilatamos las tareas hasta ocupar la totalidad de tiempo de que disponemos.

2. Los gastos siempre aumentarán hasta cubrir todos los ingresos.

3. El tiempo que dediquemos a cada actividad de nuestra agenda, será inversamente proporcional a su importancia.

Conocer las reglas que integran la Ley de Parkinson puede ser el primer paso para evitar el crecimiento descontrolado de una organización, además de y lograr una gerencia más ordenada y eficiente. 


Raquel Enríquez G.
email: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
sitio web: www.cursosytalleres.org
teléfono: (55) 5660 2643