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¿Las interrupciones no los dejan trabajar?

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Uno de los mayores problemas que tenemos al tratar de manejar nuestro tiempo son las interrupciones.

Hacemos todo un esfuerzo por organizarnos, fijar prioridades, focalizarnos en resultados, definir lo urgente y lo importante, hacer una lista de pendientes y concentrarnos en hacer nuestro trabajo.

 ¿Y todo eso para qué? Para nada!! Nos están interrumpiendo constantemente y no nos dejan trabajar.
¿No les encantaría que los dejaran en paz de una vez por todas, que entendieran que ustedes solamente están haciendo su trabajo y que si los interrumpen constantemente no van a poder hacer lo que necesitan hacer?

Les tengo una noticia: eso, no va a pasar nunca.

El problema no está en que nos interrumpan, está en que creemos que está mal que lo hagan. La realidad es que no nos pagan por hacer nuestro trabajo, nos pagan por trabajar en equipo y ser un engranaje que gira de manera sincronizada para lograr resultados en conjunto. Toda esa gente que nos interrumpe se llama “cliente”. Y son clientes porque estamos para servirles y ayudarlos en el momento en que lo necesitan, de una manera amable y con toda nuestra actitud de servicio.

Ya sé que su mente empezó a protestar con esto que estoy diciendo, y seguramente están en pleno debate conmigo, dando argumentos de por qué estoy medio chiflado. Pero… denme un minuto más para acabarme de explicar.

Por supuesto que nuestra responsabilidad no es únicamente servir y dejarnos interrumpir en cualquier momento. Tenemos objetivos que cumplir y necesitamos poder programar nuestro tiempo para avanzar en nuestros proyectos y lograr resultados. Lo que estoy diciendo es que lo que nos desgasta es creer que “la gente no nos deja trabajar” cuando en realidad nuestro trabajo es hacer equipo con esa gente.

La clave está en entender nuestro cargo: todos tenemos la doble función de avanzar como individuos y ayudar a nuestro equipo, pero la proporción cambia dependiendo del cargo que tengamos. Algunas personas son piezas claves en la operación y necesitan desarrollar la habilidad de ir avanzando en sus tareas al mismo tiempo que ayudan a que los demás fluyan. Otros están más en la planeación y necesitan defender su tiempo de concentración con capa y espada porque si no nunca lograrán los resultados que su equipo requiere.

Pero cualquiera que sea su caso, lo que hay que hacer es definir, negociar y defender los espacios que necesitamos tener sin interrupciones y aceptar que el resto del tiempo voy a estar disponible para atender a mis compañeros de trabajo y ayudarlos a fluir.
Así que hay dos cosas por hacer:

1. Encontrar esos momentos en los que nos podemos aislar del mundo para avanzar en las tareas que requieren gran concentración y programarlos en nuestra agenda. Yo requiero bastante tiempo de este estilo y por eso madrugo mucho y avanzo todo lo que puedo antes de que el día desenfrenado me atropelle con sus interrupciones (y compenso mi madrugada, terminando mi jornada laboral tempranito).

2. Empezar a ver a nuestros compañeros de trabajo y a nuestros jefes como clientes a los que voy a dar un servicio extraordinario. Así como una empresa solamente es exitosa si tiene clientes satisfechos, ustedes como profesionales solamente tendrán éxito en el largo plazo si sus clientes están satisfechos. Convirtámonos en esa persona que satisface necesidades, con la que es fácil y agradable trabajar.

La reflexión que hoy les quiero dejar es: ¿qué tanto se están convirtiendo en un cuello de botella para su equipo? No será más agradable y menos desgastante el aceptar la realidad y servir con eficacia y amabilidad?


Julián Jordan es Director para Latinoamérica de Do it Internacional

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