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Los equipos en apuros

Las organizaciones empezaron apostando a que implementar equipos de trabajo en líneas de producción era beneficioso y que obtendrían grandes mejoramientos con esto,  entre los beneficios esperados, estaban: aumento en la producción, disminución del scrap, mayores vueltas de inventario, reducción en el ausentismo, menor índice de rotación, mejoramiento sustancial en la calidad de los productos y en especial mayor satisfacción de los clientes, tanto internos como externos, sin contar el mejoramiento en el ambiente laboral.  

 

Tanto las empresas como los miembros del los equipos, iniciaron esta aventura sumamente emocionados, pues claro, el pertenecer a un equipo, con la esperanza de participar, ser tomado en cuenta en las cosas que te afectan, el que tu opinión ahora sea escuchada por la gerencia, el compartir tus ideas y sentimientos con tus compañeros y muchas veces amigos, hace que la energía colectiva sea grande, pues bien, esto no es fantasía, así resulta de inicio, o acaso usted ¿no lo pensó y sintió igual cuando entro a trabajar a una empresa?, ¿O se sintió parte de un equipo al cual quería pertenecer?  

Los equipos, en las experiencias que he vivido, de inicio dan esta sensación de logro y de superpoder, pero, debemos de tomar en cuenta algunos factores que en nuestra cultura se dan y que también son  normales en la evaluación de un grupo para ser equipo:

 

  • No estamos acostumbrados a colaborar, más bien nos hemos  desenvuelto en una cultura de competencia, que bien es apoyada por la gerencia  o compañía. Con ejemplos como: el área sobresaliente, el empleado del mes, las  comparaciones entre áreas, compañeros y demás, hacen que nuestra intención de  colaborar se vea minimizada.
  • Tendemos a reconocer los errores de los demás y hasta los propios,  pero no tomamos en cuenta ni los resultados positivos ni los esfuerzos  encaminados al resultado. Esto es tan sencillo de comprobar, es como pedirle  que haga una lista de cualidades y defectos y se dará cuanta que no le será  difícil enumerar los defectos, pero, ¿y las cualidades?
  • Uno de los problemas más fuertes de las agrupaciones es la  comunicación; si bien puede ser muy directa en cuanto a expresión de ideas, si  se exagera, la gente tiende a expresar sentimientos y llevarse mucho tiempo en  esto, sin encontrar solución a sus problemas, logrando sólo convertir las  juntas o sesiones individuales en lamentaciones y desahogos. Los equipos  requieren compartir tanto ideas como sentimientos, pero enfocados al objetivo  común, que normalmente se les olvida o sus procesos no son los adecuados para  encaminarlos a este fin común.

 

Algunos de estos factores son parte de nuestra cultura, pero también es cierto que todos los equipos en su desarrollo, se toparán con algunos problemas iguales o relacionados y la deficiencia que se tiene en las empresas, es no saber como manejarlos o qué hacer para ayudarlos a su desarrollo o madurez. Pensamos que trabajar en equipo era sólo el reunirlos, buscar un objetivo común y esperar los resultados.

Ahora las organizaciones, como sus miembros, están aprendiendo a identificar en qué etapa de madurez o desarrollo se encuentra su equipo y cuáles son las actividades que los líderes de los equipos -o quienes están apoyando- deben hacer para que éstos se desarrollen o maduren.    

El reto actual no es formar equipo, es mantenerlo y también lograr que llegue a madurar lo más rápido posible, aunque los equipos seguramente retrocederán, y ese será un reto mayor, es fundamental la identificación de las causas y las acciones para apoyarlos. Afortunadamente ya existe experiencia y herramientas para hacerlo. Su reto será aplicarlas.

 

 
Oscar H. Vázquez Guevara es Director de MDC Consultoría y Capacitación.
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sitio web: www.grupomdc.com
Teléfono: 01 800 087 08 68

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