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¿Por qué, hoy más que nunca, debemos capacitar…?

choice2El gran error de los empresarios es detener, particularmente, en épocas de crisis, como la que actualmente vivimos, la capacitación de los recursos humanos.


¿Por qué, hoy más que nunca, debemos capacitar…?

Porque, si queremos ser mejores mexicanos, mejores empleados, más seguros, más productivos, más responsables…, debemos capacitar y capacitarnos, y esta actividad nos compete a todos, para cumplir con uno de los objetivos sociales de toda organización.

Porque un pueblo que es capaz de realizar a los hombres que lo integran, puede prever y estar seguro de alcanzar sus metas, dentro del curso de su devenir histórico.

Porque México está urgido de  ciudadanos más capaces, productivos, íntegros y responsables.  Mientras no alcancemos un nivel razonable, en este sentido, México no tendrá asegurado su futuro  En esta forma, los problemas de México, seguirán siendo problemas de educación y cultura; en una palabra, de capacitación:  de capacitación para la vida, para el trabajo, para la paternidad, para la convivencia; en fin, para todos los órdenes de la vida humana.

Porque capacitar es remodelar la acción de lo aprendido como bueno, para hacerlo mejor; nadie se puede afirmar tan capaz, que niegue la posibilidad de  mejorar;  hacerlo, sería exhibir su incapacidad.  La verdadera sabiduría consiste no en precisar las cosas que sabemos, sino en reconocer las que ignoramos y lo muchoo que aún tenemos que aprender.

Porque la capacitación, y esto hay que decirlo, no es un medio para descubrir o señalar ineptitudes, sino para ampliar, aprovechar y desarrollar aptitudes y, en su caso, modificar actitudes equivocadas o erróneas.  Supone un cambio de conducta y creación de voluntades, para integrar esfuerzos, abrir caminos, generar progreso y consolidar el futuro.

Nunca, a todo lo largo de su recorrido histórico, desde los primeros episodios de su vida independiente, hasta nuestros días, nuestro país ha enfrentado la magnitud del reto, sin paralelo, que hoy confronta, dentro del marco de la economía global.

Nuestro país, hoy más que nunca, emplazado frente al esquema de la modernidad y su propio destino, se plantea la posibilidad de su despegue y progreso definitivos, exigido a abandonar viejos paradigmas de aislamiento, temor, proteccionismo y chauvinismo equivocados.

Vivimos otro tiempo…, tiempo de exigencia, conocimiento, responsabilidad, trabajo, integridad, calidad y compromiso.  Un tiempo de búsqueda de un mayor y mejor desarrollo, centrado en el hombre, considerando que la fuerza y el mayor potencial de la nación, radica en su recurso más valioso: LA GENTE, a quien debemos inculcar, de un modo permanente, el valor supremo del trabajo realizado, con responsabilidad, calidad, conocimiento, integridad y compromiso, en la búsqueda continua del mejoramiento de la calidad de la vida, que el hombre, por sí mismo, necesita y merece.

Por este motivo, más que por ninguno otro, necesitamos prepararnos para el reto y convertirlo en oportunidad;  no debemos detener el proceso de la capacitación.  Ahora, más que nunca, se debe desarrollar un programa de capacitación que comprometa al individuo, dentro del desarrollo integral de su personalidad, para el aprovechamiento óptimo de sus habilidades y capacidades, sus aptitudes y actitudes, en donde su centro de trabajo se transforme en una ESCUELA VIVA, para iniciarlo en una nueva conciencia, en torno a su existencia misma, y aprenda cómo se puede vivir mejor, de acuerdo con la dignidad humana, la honestidad, la integridad y la vocación de servicio, para, a su vez, combatir y superar, constructivamente, a través de la capacitación y la integración de los equipos humanos, el desapego, el desinterés, la frustración, la indiferencia, hacia el trabajo; tarea fundamental que consideramos, justifica la base de este intento.

La capacitación es un imperativo de crecimiento, al igual que lo son la educación, la asistencia, el bienestar, la seguridad social, etc.

En un país como el nuestro, la educación es un proceso dialéctico entre el alcance de nuestras posibilidades y la negación de las mismas, por ignorancia, desinterés, olvido o disimulo.  La educación, como proceso dinámico e integrador de la sociedad, no puede soslayar su compromiso y obligación permanente de hacerse accesible a todos, fundamentalmente, cuando ésta se dirige a despertar la vocación de servicio y a elevar los niveles de productividad del hombre.

Frente a la expectativa de muchos compatriotas, no podemos darles mejor respuesta que la oportunidad que les brinda la capacitación, para superarse, pues la capacitación no supone ignorancia de quien desea recibirla, revela sabiduría en el anhelo de quien busca conocerse a sí  mismo, redescubrirse en la acción de aprender lo nuevo y actualizar lo ya sabido, para buscar caminos, encontrar soluciones y forjar respuestas responsables a la vida, a la familia, a la comunidad, al trabajo, a la sociedad, y a la patria misma.

La capacitación niega toda falacia sobre el progreso, procura objetivar la acción que convierte en productividad el esfuerzo destinado a ello, la única falacia se produce en quien la niega;  es evidente que somos más útiles, en cuanto más sabemos, más responsables, más conscientes en tanto disminuye la ignorancia sobre lo que ignoramos, o afirmamos la base de lo que ya sabemos.

Nadie puede estar dispuesto a servir, sin saber para qué sirve.  Como acción educativa, la capacitación no sólo nos lleva al descubrimiento de nuestra vocación personal, nos conduce, fundamentalmente, al encuentro de nuestra vocación trascendente… la de servir a todos,  lo que nos permite afirmar nuestra naturaleza  humana, con lo cual crecemos y nos autentificamos.

México, como proceso en marcha, y frente a las contingencias de su historia, no puede soslayar la responsabilidad de emplear sus recursos en devolver la fe, en sí mismos, a sus ciudadanos.  La capacitación consiste en integrar expectativas, esfuerzos y deseos, en voluntades; integrar voluntades individuales, en grupos; integrar grupos, en esfuerzos conjuntos, plasmados en programas de acción.

La misión de Alianzas Estratégicas en Capacitación, es la de contribuir al progreso y efectividad de las empresas, mediante la integración, capacitación, actualización, formación y desarrollo del talento humano, a través de proyectos y programas psicopedagógicos, profesionalmente estructurados, de acuerdo con las más modernas técnicas educativas que, a su vez, nos permitan abrir nuevas oportunidades de crecimiento profesional y personal,  a nuestros colaboradores, y de conocimiento y servicio a nuestros usuarios, basando nuestra filosofía educativa en los valores humanos que respaldan la calidad, seriedad, trabajo, organización, integridad y servicio que corresponde a nuestra imagen institucional, facilitando una mejor comunicación interna y externa y propiciando una cultura fuerte, solidaria y comprometida con la excelencia, en la vida y en el trabajo.

Capacitar es hacer conciencia de lo que podemos ser, es desarrollar la actitud y aptitud, para ser y servir mejor.

Mis mejores deseos de éxito para este 2013.


La Dra. Josefina Abuadili Nahum es Directora General de Alianzas Estratégicas en Capacitación, S.C..
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