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¿Qué tanto influyen las emociones en el éxito o fracaso empresarial?

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La empresa llegó a ser la número uno de su ramo. Facturábamos y crecíamos a un ritmo vertiginoso… hasta que el Ing. Rodríguez dejó la Dirección General y en su lugar entró el Lic. X.  

Realizó cambios sin hacer un buen análisis de por qué hacerlos, hizo recortes de personal sin conocer las habilidades de las personas y tomó decisiones que tuvieron mucho en común: hicieron enojar a todos, desde los accionistas, hasta los empleados y proveedores. Así, tras décadas de éxito, hoy la empresa se encuentra en quiebra. El Lic. X consiguió trabajo antes de que el barco terminara de hundirse, y los que nos quedamos hemos remado con todas las ganas… pero poco podemos hacer ya.”

Como consultora empresarial desgraciadamente he escuchado esta historia, -con diferentes nombres y escenarios- una y otra vez: en empresas familiares, en PYMES, en organizaciones de todo tipo. Malos capitanes de barco que lo hunden y huyen en una barca antes de que sea el hundimiento final, sin importar cuántos perecen en el camino.Todos hemos conocido buenas empresas que fracasan por estar en malas manos. Y cuando hablo de fracaso no sólo me refiero a bancarrota, sino a la pérdida de valor, de rentabilidad y de su reputación en el mercado. Y – como hemos visto- esto se puede dar de una manera vertiginosa. En México somos testigos de las miles de PYMES y cientos de empresas que han desaparecido como tales. Según estudios diversos, desde los realizados por Ram Charam y Jerry Useem hasta los publicados recientemente en la revista Harvard, las empresas fracasan o tienen éxito debido – sobre todo- a factores emocionales. Sí, aunque los directivos en ocasiones quisieran negarlo o mensopreciar el poder de las emociones, éstas son –fundamentalmente- las que pueden llevar a que las cosas funcionen como debe ser, a que la adaptación al cambio sea proactiva, a que el personal se comprometa, esté motivado y sea mas productivo…o no.

Sin embargo, el mayor presupuesto no está en la capacitación emocional… ¿estaremos poniendo el énfasis en los factores erróneos? Por ejemplo, la inversión en Marketing tiende a ser muy superior a la inversión en Capacitación, sobre todo la relacionada al desarrollo personal. Muchas campañas se realizan con bombo y platillo hacia el público, pero pocos invierten en realizar una campaña hacia adentro, que venda su marca a los empleados y que los informe de las campañas externas. ¿Cuántas veces hemos hablado a una empresa preguntando por una promoción, producto o servicio, que vimos en la publicidad pero que los empleados desconocen? La millonaria inversión se cae cuando la promesa de marca no se cumple. Y eso no es “culpa” de los empleados, sino que es responsabilidad de los directivos.

El proceso para llevar nuestra marca a la mente y los corazones del personal se llama “Branding”. Cuando hemos realizado procesos de este tipo buscamos que éstos se reflejen en el servicio que ofrecemos a los clientes (servicio acorde a tu marca) y el servicio que se da entre los compañeros, de manera interna (conductas en-marca o fuera-de-marca). Así, se liga la promesa de marca con una realidad constantemente demostrada por todo el personal. El proceso –para ser exitoso-debe incluir fases de definición, medición, comunicación, implementación y mantenimiento de la nueva cultura. Debemos de llevar a cabo sistemas de cambio cultural permanente, medible y rentable.
Realizar este proceso es menos costoso que no hacerlo, dados sus resultados en aumento de productividad, calidad, motivación, compromiso del personal e imagen de marca. Y ¿quién lo puede realizar? En México lo hemos llevado a cabo en empresas de todos tamaños, desde PYMES que van iniciando su camino en el mercado hasta con grandes corporativos, logrando un cambio cultural de manera rápida y permanente.
Hoy no podemos darnos el lujo de probar fórmulas sin resultados, pues cada vez la competencia es más fuerte y muchas empresas que antes se consideraban fuertes están declarando quiebra o desapareciendo como tales.

¿Qué factores intervienen en la caída de una compañía? Las propias empresas ofrecen todo tipo de excusas: una mala economía, turbulencia en los mercados, la debilidad del yen, inundaciones históricas, tormentas catastróficas, subterfugios competitivos, etc. Es decir, causas ajenas a su propio control. Pero un estudio detallado de los fracasos corporativos indica que, aparte de las causas de fuerza mayor, la mayoría de las empresas se hunden por una razón muy simple: errores en la gestión”.
Los errores en la gestión son notables, sobre todo, en empresas que podrían haber tenido vidas largas y productivas con un equipo directivo más capaz y visionario, con un enfoque en las personas que producen los resultados y no sólo en el número mensual. Como dice Charam: “En otras palabras, hay compañías muy buenas que fracasan por malas razones”.
¿Estará tu empresa cometiendo uno o varios de los “pecados” que la pueden llevar al fracaso? ¿Cuáles son éstos? ¡Saludos afectuosos!. 

Victoria Holtz es Directora General de TMI World-México

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sitio web: www.tmiconsultoria.com
Teléfono: (55) 5655-8471

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